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¿Renuncia el Estado mexicano a defender a su población?

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No es desliz cuidar también a integrantes de bandas, “son seres humanos”: AMLO.

 Los militares se encuentran literalmente amarrados de manos.

Por: Salvador García Juárez*

¿Tratar a los sicarios con respeto y perdonarlos y, no solo eso, sino también hay que cuidarlos y protegerlos, porque son seres humanos? Esas son algunas de las implicaciones del mensaje contundente que pareciera haber enviado el presidente de los mexicanos Andrés Manuel López Obrador en su mañanera a todo el país.

Después de que se hiciera viral el video en el que se observa como un convoy de militares es perseguido por presuntos criminales pertenecientes a “Carteles Unidos” en Nueva Italia, Michoacán, López Obrador lanzó una de sus declaraciones más desafortunadas: “También cuidamos a los integrantes de las bandas, son seres humanos”.

¡Si¡ Para el presidente muy humanos han de ser quienes asesinan, quienes secuestran, quienes violan, quienes extorsionan, quienes cobran derecho de piso, quienes emboscan militares y los asesinan, y quienes enlutan a casi 100 familias en el país todos los días.

A estas homicidas que convulsionan a México con tanta violencia y que lucran con el dolor humano, el presidente López Obrador hoy, los quiere tratar como ciudadanos comunes, con todos sus derechos, porque son seres humanos. Y, ¿quién pensara que su desafortunada declaración solo fue una ocurrencia?, un día después, quiso aclarar: “…es mi forma de pensar, no es desliz”.

Hay que dejar en claro que en cualquier país civilizado la función del Estado es proteger y defender a la sociedad y sus instituciones y combatir a los asesinos, que ven en el crimen y actos ilícitos negocios altamente rentables y que, día a día bañan a México de sangre.

Otra declaración del presidente López Obrador que causa escozor en la piel es: Tanto la Secretaría de la Defensa, la Secretaría de Marina como la Guardia Nacional, tienen formación para evitar los enfrentamientos”.

Esta declaración solo confirma que la gran política de seguridad implementada por la 4T en los enfrentamientos entre el crimen organizado y los pobladores, el ejército solo es un espectador. La policía, el ejército, la Guardia Nacional, son solo espectadores pasivos en esta guerra, ya que tiene instrucciones precisas de no intervenir; es decir, no atacar a los narcos y no repelerlos aun a costa de vidas humanas de los pobladores.

La decisión del Estado de no enfrentar a los carteles del narcotráfico, no solo acrecienta el poderío de estos grupos, sino además deja en absoluta indefensión y a merced del crimen organizado a las poblaciones, como sucedió en febrero de este año no solo en el municipio de Jerez de Zacatecas, sino en varias comunidades más, en las que se observan las patéticas imágenes de elementos de las fuerzas armadas que, llegaron no para defender a los pobladores -quienes no salen de su desconcierto y temor-, sino para ayudarlos a huir de sus comunidades brindándoles un servicio de mudanza.

Una de sus consecuencias es ver cómo se van acrecentando los pueblos fantasmas y lugareños desplazados de sus comunidades, luego de las amenazas de intimidación de los cárteles a los pobladores para que  abandonen sus lugares de origen, dándoles como ultimátum solo unas par de horas, y en caso de desobediencia, es bajo el riesgo de perder la vida dejando tras de sí en su huida propiedades y pertenencias.

Por otro lado, la instrucción a las fuerzas armadas de evitar los enfrentamientos solo confirma la ausencia de un programa de seguridad nacional. La llamada política de “abrazos, no balazos”, es más una frase bonita para consumo interno en el país que, una real estrategia de seguridad pues en tan solo 3 años este gobierno ha demostrado su estrepitoso fracaso aportándonos cifras muy preocupantes.

En el gobierno de AMLO se han perpetrado 120 mil homicidios dolosos; se tienen contabilizadas más de 100 mil personas desaparecidas, principalmente niños, niñas y adolescentes no localizados; más de 4 mil secuestros hasta el momento, 185.6% más que en los 6 años del expresidente Felipe Calderón, y la administración de la 4T representa el periodo más violento para las mujeres con delitos como feminicidio, homicidio doloso y violación, entre otros.

Además, el poderío de los carteles en estos 3 últimos años ha crecido multiplicando con ello la violencia y los asesinatos. En 2006 poco antes del inicio de la guerra de Calderón al narcotráfico se tenían identificados 6 grandes organizaciones criminales. Hoy a 16 años después, un estudio del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) reconoce la presencia de más de 150 carteles del narcotráfico en todo el país, surgidos de la fragmentación de los carteles de antaño. Tan solo 51 de ellos tienen presencia en la Ciudad de México.    

En estados como Michoacán, Tamaulipas y Zacatecas, a plena luz del día, es común ver como los narcos circulan libremente en caravanas de vehículos y camionetas blindadas con sicarios armados, mostrando armas de alto poder; sin que ninguna autoridad los moleste.

Los militares se encuentran literalmente amarrados de manos. Hemos visto como el ejército, cuando los carteles los atacan, no pueden responder, aun a costa de la vida de los soldados. Hay una especie de ausencia del ejército, de la autoridad y una gran debilidad manifiesta.

El Estado ya no detenta el monopolio de la fuerza y la represión. Ese vacío de poder lo están llenando los grupos criminales; tal parece que el saco le quedó muy grande a la 4T, mientras los cárteles siguen encanizadamente con su estrategia de expansión y, pareciera, con la bendición y beneplácito de los gobiernos federales y estatales que hoy tenemos.

Es categórico: ¡el Estado detenta el poder legítimo de la fuerza y la represión para proteger a sus ciudadanos, no para cuidar criminales; porque, no es justo ni sensato defender al crimen organizado!

Derivado de las declaraciones del presidente, la percepción de muchos mexicanos es que el gobierno se rindió ante el crimen organizado y las fuerzas armadas han claudicado a sus obligaciones de proteger a la población. Para el caso de la Guardia Nacional, no pinta. Están más preocupados y ocupados en detener a los migrantes. Si no, al tiempo.

* Presidente del Consejo Nacional de Defensa a la Ciudadanía A.C.

GPBalderas
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